Llevas años en Suiza y ya no sabes muy bien qué contestar cuando te preguntan de dónde eres

Al principio la respuesta era fácil. Soy español, vivo en Suiza. Dos datos, sin ambigüedad. Pero con el tiempo algo va cambiando que es difícil de…

Al principio la respuesta era fácil. Soy español, vivo en Suiza. Dos datos, sin ambigüedad. Pero con el tiempo algo va cambiando que es difícil de explicar con precisión. No es que dejes de ser español. Es que Suiza empieza a ocupar un espacio que antes no tenía.

Hay un momento, difícil de fechar, en que te das cuenta de que conoces este lugar mejor que el barrio donde creciste. Sabes cómo funciona la Gemeinde, tienes opinión sobre las votaciones cantonales, te indignas con las noticias locales. Y cuando vuelves a España de visita, hay cosas que te resultan extrañas: el ruido, el ritmo, la manera en que la gente gestiona el tiempo. Ya no encajas del todo allí, pero tampoco eres completamente de aquí.

Lo complicado es que este proceso no tiene nombre oficial ni formulario. La psicología lo llama identidad bicultural, pero eso suena demasiado académico para lo que en realidad es: que un día llamas "mi ciudad" a Ginebra o a Zúrich sin que te parezca raro. Y al mismo tiempo sigues poniendo aceite de oliva en la ensalada y poniéndote nervioso cuando alguien propone pagar solo lo suyo.

Muchos en este grupo llevan diez, quince, veinte años aquí. La pregunta es concreta: ¿en qué momento lo notasteis vosotros?