La mayoría de la gente que trabaja en Suiza da por sentado que si se pone enferma, cobra. En la mayor parte de los casos es así, pero no siempre porque la ley lo garantice sin límite. Lo que establece el Código de Obligaciones suizo en el artículo 324a es que el empleador debe continuar pagando el salario durante un período limitado que depende de los años de servicio: en el primer año de contrato, tres semanas; a partir del segundo año, algo más, según la escala aplicable en cada cantón. Pasado ese tiempo, sin ningún otro mecanismo en el contrato, la obligación legal se acaba.
Lo que protege a la mayoría de los trabajadores es que muchas empresas contratan un seguro de indemnidades diarias por enfermedad, que en francés se llama IJM (Indemnité Journalière Maladie) y en alemán Krankentaggeldversicherung. Cuando existe, este seguro paga habitualmente el 80% del salario durante hasta 720 días en caso de baja por enfermedad. Muchos convenios colectivos sectoriales (CCT) hacen que este seguro sea obligatorio para el empleador: si trabajas en construcción, hostelería, comercio de detalle, limpieza o transporte, lo más probable es que tu empresa esté obligada a tenerlo. En otros sectores depende del contrato individual o de la política interna de la empresa.
El problema aparece cuando alguien cae de baja larga duración, los primeros meses pasan sin incidencias, y en algún momento descubre que la empresa no tenía ese seguro, o que su contrato individual no lo incluía. Puede ser perfectamente legal, pero las consecuencias son graves: el sueldo se reduce o desaparece, y entonces empieza la carrera de averiguar qué queda disponible, demasiado tarde. Vale la pena preguntar a Recursos Humanos, antes de necesitarlo, si la empresa tiene un contrato de IJM y bajo qué condiciones cubre. Es una pregunta completamente razonable y que conviene hacerse cuando uno todavía está sano.