Los meteorólogos lo han confirmado: el verano de 2026 fue el más caluroso en Suiza desde que hay registros, es decir, desde 1864. Calor extremo y semanas de sequía intensa. La Unión Suiza de Agricultores estima que las pérdidas totales del sector agrícola suizo este año rondan los 500 millones de francos. Ese número tiene consecuencias directas en lo que pagas en caja, y van a ser visibles este otoño.
Las patatas son el primer producto afectado de forma confirmada: la cosecha de 2026 está un 20% por debajo de la media de los últimos seis años. Muchos tubérculos quedaron dañados por el calor y la sequía. La subida de precio está confirmada, aunque todavía no hay cifras exactas. Las patatas fritas y los chips fabricados en Suiza también serán más pequeños y más caros. La leche y los productos lácteos -yogur, mantequilla, queso- subirán al menos 4 céntimos por kilo. El motivo es que muchas granjas suizas se quedaron sin heno este verano para alimentar a las vacas, algunas tuvieron que sacrificar parte del ganado, y la producción de leche ha bajado.
Y no es solo el supermercado. La gasolina también está más cara porque el nivel del Rin ha bajado tanto con la sequía que los barcos cisterna no pueden remontar el río desde los puertos del Mar del Norte hasta Basilea con normalidad. El gasoil de calefacción está más de un 30% más caro que hace un año, por el mismo motivo. La teoría es que en Suiza los precios ya son altos. La práctica es que este otoño van a serlo un poco más.