Hay un momento que casi todos los españoles que viven en Suiza experimentan en algún punto. Van al dentista, el profesional les explica lo que hay que hacer, y luego les entrega el presupuesto. Entonces miran el papel, miran al dentista, vuelven a mirar el papel. Porque en España lo básico lo cubre la Seguridad Social. En Suiza, la LAMal no cubre prácticamente nada de odontología.
Con "prácticamente nada" queremos decir exactamente eso: ni empastes, ni limpiezas, ni extracciones de caries, ni ortodoncia. Los únicos casos en los que la LAMal paga algo relacionado con los dientes son enfermedades sistémicas graves que afectan los tejidos orales, o accidentes que hayan dañado la dentadura. Fuera de eso, todo sale del bolsillo. Una limpieza básica puede costar entre 100 y 200 CHF. Un empaste, entre 150 y 300 CHF. Una endodoncia, entre 1 000 y 2 500 CHF. Una corona, entre 1 500 y 2 500 CHF. Estas cifras no son de una clínica de lujo. Son los precios habituales en Suiza.
Hay salidas. Los seguros complementarios (LCA) de casi todas las cajas incluyen módulos dentales que cubren entre el 50% y el 75% de los gastos, con un tope anual que varía según el plan. Cuestan entre 20 y 60 CHF al mes según la cobertura elegida. Y quien vive cerca de la frontera tiene otra opción que mucha gente utiliza: el dentista en Francia, donde los precios son notablemente inferiores. No es raro, lo hacen muchos residentes suizos de las zonas fronterizas con total normalidad.
Para las familias con hijos, la situación varía según el cantón. Ginebra cubre determinados tratamientos dentales para menores de 18 años. Vaud tiene sus propias reglas. No hay uniformidad a nivel federal. Lo que sí es universal es la cara que se pone en la primera visita.