Hoy es el último día de agosto. En España todavía es verano. Aquí en Suiza, eso ya no va así

En España, el 31 de agosto es todavía verano en todos los sentidos posibles. El calor, la playa, los chiringuitos abiertos, la gente que se resiste a…

En España, el 31 de agosto es todavía verano en todos los sentidos posibles. El calor, la playa, los chiringuitos abiertos, la gente que se resiste a volver. La rentrée para muchos es una palabra del 10 de septiembre como mínimo. El ritmo de agosto en España es una cosa propia: todo más lento, más tarde, más largo.

Aquí en Suiza, hace semanas que eso no va así. Los niños llevan semanas en el colegio en muchos cantones. El transporte público volvió a llenarse en agosto. Los días ya son notablemente más cortos. Hay una sensación de otoño que llega antes de que el otoño haya llegado de verdad. El país vuelve a funcionar a plena potencia y lo nota cualquiera que esté pendiente del reloj, del buzón, de la agenda del trabajo.

Lo que cuesta más adaptarse, al menos los primeros años, es que en Suiza el final del verano no es un estado de ánimo que se alarga. Es una fecha. El lunes vuelves. Y si no volviste, la sensación de estar fuera de ritmo te la dan los demás: el vecino que ya está en modo trabajo, el médico que ya tiene cita libre en septiembre, el supermercado que ya puso los fondues en el expositor.

Llevar años aquí enseña a hacer las paces con eso. Pero algún 31 de agosto, mientras ves en el móvil que en casa todavía hace 35 grados y la gente sigue en la playa, se te escapa una sonrisa difícil de explicar.