El jueves 10 de septiembre es festivo oficial en Ginebra. No en toda Suiza, solo en Ginebra y en Neuchâtel. Los comercios cierran, las escuelas no abren, las oficinas paran. Se llama el Jeûne genevois, el Ayuno ginebrino, y sus raíces vienen de la Reforma protestante: durante siglos fue un día de oración y recogimiento colectivo en momentos de crisis, epidemias o conflictos. Lo que queda de todo eso hoy es el festivo y una tradición que a casi todo el mundo le parece paradójica desde fuera: el día que oficialmente se llama "ayuno", la gente come tarta de ciruelas.
La tarte aux pruneaux es la especialidad del Jeûne. En las panaderías de Ginebra lleva semanas apareciendo en los escaparates antes de esa fecha. La explicación histórica dice que en origen se comían alimentos simples, sin carne, y que las ciruelas eran accesibles y estacionales. Hoy la tarta persiste aunque el ayuno haya quedado más como concepto que como práctica real.
Si vives en Ginebra, apúntalo: el miércoles 9 por la tarde es cuando conviene hacer la compra, porque el jueves no vas a encontrar gran cosa abierto. Y si tienes compañeros de trabajo de otros cantones, prepárate para que el lunes siguiente no entiendan del todo por qué tuviste un jueves libre a mediados de septiembre. Fuera de Ginebra y Neuchâtel, ese festivo no existe.