En Suiza, en septiembre, los viñedos más escarpados de Europa se cosechan a mano. Y mucha gente que lleva años aquí nunca lo sabe

La vendimia en Suiza no suena a gran cosa hasta que ves un viñedo en terrazas sobre el lago Lemán a las ocho de la mañana con treinta personas…

La vendimia en Suiza no suena a gran cosa hasta que ves un viñedo en terrazas sobre el lago Lemán a las ocho de la mañana con treinta personas cosechando uvas a mano porque ninguna máquina puede llegar hasta allí. Suiza tiene viñedos clasificados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, concretamente en Lavaux, en el cantón de Vaud, que producen vinos que prácticamente no salen del país porque la producción es tan pequeña y la demanda local tan alta que no queda casi nada para exportar.

La cosecha empieza habitualmente a finales de agosto en el Valais y se extiende durante todo septiembre y hasta mediados de octubre, según el cantón y la variedad. Vaud, Valais, Ginebra, Neuchâtel y Ticino tienen tradición vinícola real, y la vendimia no es solo una actividad agrícola sino un evento social con fiestas, bodegas abiertas y en algunos sitios la posibilidad de participar como vendimiador de un día. Es el tipo de cosa que no aparece en ninguna guía para recién llegados pero que, si la descubres, queda.

Para los españoles en Suiza, el descubrimiento tiene algo de doble sorpresa: primero, que Suiza produce vino en serio. Segundo, que ese vino es en muchos casos muy bueno pero prácticamente imposible de comprar fuera del país. Si alguien te trae una botella de Chasselas del Lavaux o de Amigne del Valais de regalo, guárdala. En el extranjero no la vas a encontrar.