En Suiza, el trabajo termina a la hora que pone el contrato. Sin excepciones y sin culpa. Eso cuesta adaptarse

Cuando llegas a Suiza de España y empiezas tu primer trabajo, hay algo que pasa los primeros días que te descoloca un poco. A las 5 de la tarde, o a…

Cuando llegas a Suiza de España y empiezas tu primer trabajo, hay algo que pasa los primeros días que te descoloca un poco. A las 5 de la tarde, o a la hora que sea que marca el contrato, tus compañeros apagan el ordenador, cogen el abrigo y se van. Sin mirar atrás. Sin esperar a que llegue el jefe. Sin ese momento incómodo de "bueno, me voy yendo" que en España suele implicar cierta negociación.

En la cultura suiza de habla alemana existe el concepto de "Feierabend": literalmente, el momento en que termina el trabajo y empieza la tarde. No es solo una hora, es una separación real entre la vida laboral y la personal. Nadie te manda correos después de las 18h esperando respuesta. Tu jefe no te escribe el domingo. Y tú tampoco lo haces, porque entiendes que el otro también tiene Feierabend.

En España, salir a la hora exacta a veces se percibe como dejadez, como que no estás del todo comprometido. Aquí es al revés: lo que se espera es que hagas bien tu trabajo dentro del horario. Quedarte hasta las 7 no te da más puntos. Y si lo haces de forma sistemática, lo más probable es que tu jefe piense que tienes un problema de organización, no que eres muy trabajador.

La primera vez que te vas a las 17 en punto sin que nadie diga nada, es raro. La décima, ya no lo es. Y al cabo de unos meses, empiezas a entender que eso no es desinterés, es respeto mutuo por el tiempo de cada uno. Que no hay que ser el último en marcharse para demostrar nada.