En Suiza, felicitar el cumpleaños antes del día trae mala suerte. Cuando lo descubres, siempre es en el peor momento

La primera vez que le dices a un compañero de trabajo "felicidades, que mañana es tu cumpleaños", la cara que pone no es de sorpresa agradable. Es de…

La primera vez que le dices a un compañero de trabajo "felicidades, que mañana es tu cumpleaños", la cara que pone no es de sorpresa agradable. Es de un leve malestar, como si acabaras de cometer un error social sin saberlo. Y en cierta forma, en la cultura suiza, así es. Felicitar antes del día se considera de mal augurio. No es una superstición menor que la gente hace como quien no quiere la cosa: hay personas que directamente te piden que no lo hagas, con toda la seriedad del mundo. Para alguien que viene de España, donde adelantarte es simplemente una muestra de que te acordaste, la reacción resulta bastante desconcertante.

La costumbre viene de la tradición germánica de no anticipar la suerte ni celebrar nada antes de que ocurra: se considera que hacerlo desafía al destino. En la Suiza alemana, que incluye cantones como Zúrich, Berna, Basilea o Argovia, la práctica está muy arraigada. En la Suiza romanda es algo más relajada, aunque existe. En el Ticino también hay rastros de ella. El resultado práctico es que si ves en el calendario que tu colega suizo cumple años mañana, lo más seguro es guardar silencio hasta que amanezca.

Lo que más sorprende a los españoles no es tanto la superstición en sí, sino que funcione en entornos laborales completamente cotidianos, con gente adulta, en reuniones de trabajo. Y la otra cara también llama la atención: hay suizos que directamente no avisan de que es su cumpleaños hasta que ya pasó. Llegas a la oficina un miércoles, alguien trae un pastel, y te enteras de que ayer fue su cumpleaños. El pastel es de celebración retrospectiva. En Suiza se celebra, pero cuando ya no hay riesgo.