En España, si te pones enfermo y tu empresa decide prescindir de ti, puede hacerlo. Te corresponde una indemnización, pero el despido es válido. En Suiza funciona de otra forma. El artículo 336c del Código de Obligaciones establece períodos de protección durante los cuales cualquier despido que se pronuncie es nulo de pleno derecho. No produce efecto legal. Es como si no hubiera llegado.
El tiempo que dura esa protección depende de cuánto llevas en la empresa. Durante el primer año de trabajo, son 30 días. Del segundo al quinto año, son 90 días. A partir del sexto año, son 180 días. Eso significa que si llevas cuatro años en una empresa y recibes una carta de despido mientras estás de baja, esa carta no tiene validez. El empleador tendrá que volver a darla una vez que el período de protección haya terminado, respetando el plazo de preaviso correspondiente.
Esto aplica después del período de prueba. Durante los primeros uno o tres meses, según el contrato, la protección no existe: pueden prescindir de ti con 7 días de aviso aunque estés enfermo. Eso ya lo sabéis. Lo que conviene recordar es que, una vez superada esa fase inicial, si recibes un sobre mientras estás de baja, no lo asumas como definitivo sin antes consultarlo. La situación legal puede ser muy diferente a lo que intuyes.
También hay un detalle que confunde: la protección contra el despido y el mantenimiento del salario durante la enfermedad son dos mecanismos independientes con plazos distintos. Que te paguen mientras estás de baja no significa que te estén protegiendo del despido, ni al revés. Son dos cuestiones separadas reguladas por artículos diferentes del Código de Obligaciones.