El lunes por la noche, los vecinos del barrio de la Fulachstrasse en Schaffhouse vieron el cielo iluminado. Cuando llegaron los bomberos, la nave agrícola situada junto a la estación de mercancías ya ardía por completo. Las llamas se habían extendido tan rápido que no había nada que hacer con el edificio: la prioridad fue evitar que el fuego se propagara a los inmuebles vecinos. En gran parte lo consiguieron, aunque algunos edificios colindantes sufrieron daños.
Cuatro bomberos resultaron heridos y tuvieron que ser trasladados al hospital. En medio del incendio, se oyeron dos detonaciones. Nadie sabe todavía qué las causó: la policía cantonal ha abierto una investigación y por el momento no hay ninguna estimación de daños.
El origen del incendio tampoco está claro. En estos casos, en Suiza los procedimientos son meticulosos: la investigación técnica puede durar semanas antes de concluir qué pasó exactamente. Lo que sí está documentado es que la intervención provocó importantes perturbaciones en el tráfico de la zona.
Cuatro bomberos heridos en una noche de trabajo. Es el tipo de noticia que recuerda que hay gente que sale a apagar lo que otros no controlaron.