Cuando llevas un tiempo aquí y ves la agenda de un suizo medio, la primera reacción es pensar que tiene una vida social extraordinaria. Fútbol el martes, coro el jueves, y los sábados es voluntario de la Feuerwehr del pueblo. La vecina lleva el jardín colectivo del barrio y el hijo de 14 años tiene ensayo de banda cada dos semanas. No es que tengan más tiempo libre que tú. Es que en Suiza existe el Vereinsleben, y es una parte central de la vida de la mitad de la población.
Un Verein es una asociación, generalmente local y sin ánimo de lucro. Deporte, música, caza, jardinería, historia del pueblo, teatro amateur, petanca, senderismo organizado, coral... En Suiza hay entre 80.000 y 100.000 registradas. Y no son estructuras distantes ni formales: son la red social real donde los suizos se conocen de verdad, donde se forjan amistades que duran décadas, y donde en muchos cantones rurales también se construyen los contactos que luego abren puertas profesionalmente. Eso que en España funciona a veces por el barrio, la familia extensa o el grupo de la infancia, en Suiza funciona por el Verein.
El problema que muchos inmigrantes descubren tarde es que, sin entrar en uno, es muy difícil entrar en la vida social real del pueblo o del barrio más allá de la cortesía de escalera. Los suizos no son cerrados por naturaleza, pero su vida social está muy organizada alrededor de estas estructuras. No te invitan a una barbacoa espontánea. Te ven semana a semana en el entrenamiento, en los ensayos, en la asamblea anual. A la tercera o cuarta vez ya conocen tu nombre. Si llevas aquí dos o tres años y todavía no conoces apenas a ningún suizo fuera del trabajo, probablemente esta sea la razón.
Para encontrar asociaciones en tu zona, la web de tu municipio tiene habitualmente un listado actualizado. La cuota anual suele ser simbólica. La barrera de entrada es mucho más baja de lo que parece desde fuera.