Es una de las preguntas que más llegan al grupo, especialmente cuando alguien lleva aquí uno o dos años y empieza a plantearse la vida a más largo plazo. La respuesta es que sí se puede con permiso B como ciudadano europeo, pero hay condiciones que conviene entender bien antes de arrancar el proceso.
La base es el Acuerdo sobre Libre Circulación de Personas entre Suiza y la UE: da derecho a traer al cónyuge o pareja registrada y a los hijos menores de 21 años. Para hijos mayores de 21 hay que demostrar dependencia. Hasta aquí todo parece directo. El punto donde más gente tropieza es la vivienda: el cantón tiene que validar que el apartamento donde va a vivir la familia es suficiente en metros cuadrados. Un piso que está bien para uno solo puede ser rechazado cuando se trata de instalar a dos personas o a una familia. No hay una regla fija, pero hay criterios orientativos y la administración los aplica.
El segundo punto que mucha gente no prevé: si los hijos son adolescentes, la integración escolar entra en la ecuación. No hay una edad legal de corte, pero los expedientes con hijos de 14 o 15 años tienen menos margen porque el sistema escolar suizo es complicado de integrar a esa edad, y la administración lo sabe. Presentar la solicitud pronto da más espacio de maniobra.
El procedimiento es cantonal: se presenta en el Servicio de Población o Migración de tu cantón, con documentación del familiar, prueba de solvencia económica y justificante de vivienda. Los plazos varían mucho, desde seis semanas hasta seis meses según el cantón. Y un consejo que vale la pena recordar: no esperes a que tu familiar esté ya aquí con visado de turista para presentar la solicitud. Complica el expediente innecesariamente, porque mezcla dos situaciones que la administración prefiere tratar por separado.