El Tribunal correccional de Vevey acaba de dictar sentencia en un caso que refleja algo que lleva meses preocupando a la policía cantonal vaudense: las redes de "falsos policías" ya no traen a sus correos desde Francia. Ahora los reclutan aquí.
El condenado tenía 21 años, sin antecedentes penales, y estaba haciendo un aprendizaje de empleado de comercio. Su trabajo consistía en presentarse en casa de personas mayores haciéndose pasar por agente de policía, recoger tarjetas bancarias, dinero en efectivo o joyas, y entregárselo todo a sus jefes. Lo hacía para una red organizada desde Francia. En el juicio, dijo que tenía vergüenza de lo que había hecho y pidió disculpas a las víctimas. El tribunal no le creyó del todo: no era un simple mensajero, sino el responsable local de las operaciones. Cuatro años de cárcel.
Una de las víctimas que testificó dijo que se quedó "como hipnotizada" y que perdió casi 2.000 francos. Tenía razón en todo lo que dijo después: estos jóvenes van a buscar a gente que ha trabajado toda su vida, que confía todavía en que quien llama a su puerta con una placa es realmente quien dice ser.
Lo que el caso revela es la tendencia de fondo. En 2026, ya han sido identificadas más de 150 personas residentes en Suiza romanda en este tipo de operaciones, casi el doble que en 2024. Ya no son solo equipos desplazados desde Lyon o Grenoble. Son jóvenes que viven aquí, que conocen el terreno, que hablan el idioma. Y que encuentran este "trabajo" en redes sociales como quien busca un empleo temporal. Si tenéis padres, abuelos o vecinos mayores que viven solos: recordadles que la policía suiza nunca les va a pedir que entreguen dinero, joyas o tarjetas a nadie que aparezca en su puerta.