Tienes bienes en España y en Suiza y no has hecho testamento. No es un detalle menor

Mucha gente que lleva años viviendo en Suiza tiene activos repartidos entre los dos países: una cuenta bancaria aquí, una propiedad o un seguro de…

Mucha gente que lleva años viviendo en Suiza tiene activos repartidos entre los dos países: una cuenta bancaria aquí, una propiedad o un seguro de vida allá, a veces al revés. Y la gran mayoría no tiene testamento en ninguno de los dos. No porque no quieran, sino porque se va dejando para después. El problema es que cuando lo necesitan, el testamento ya no lo puede firmar nadie.

Suiza no forma parte de la UE y el Reglamento europeo de sucesiones de 2012 no se aplica aquí automáticamente. Si mueres en Suiza sin haber hecho testamento, el Código Civil suizo determina cómo se reparte tu herencia en este país. Para los bienes en España, se aplica la ley española. Y los dos sistemas no están coordinados entre sí. Eso puede derivar en procedimientos paralelos en dos jurisdicciones distintas, con plazos y costes que se acumulan mientras los herederos esperan.

Hacer testamento en Suiza es más sencillo de lo que mucha gente cree: la ley acepta el testamento ológrafo, escrito completamente a mano, fechado y firmado, sin notario. Pero si tienes bienes en España, conviene ir un paso más allá e incluir una declaración expresa sobre qué ley quieres que rija tu sucesión. Sin esa declaración, son los tribunales los que deciden, y eso tarda. El impuesto de sucesiones añade otra capa: en Suiza lo regulan los cantones y algunos no aplican nada entre padres e hijos, otros sí. En España lo fijan las comunidades autónomas. Dos sistemas que funcionan en paralelo y que conviene entender antes de necesitarlos.