El domingo en Suiza los supermercados están cerrados. No es un descuido del propietario, es la ley

Cuando llegas a Suiza y lo descubres por primera vez, la reacción suele ser la misma: mirar la puerta cerrada del Migros, mirar el horario pegado en…

Cuando llegas a Suiza y lo descubres por primera vez, la reacción suele ser la misma: mirar la puerta cerrada del Migros, mirar el horario pegado en el cristal, volver a mirar la puerta. En España siempre hay algún chino de barrio abierto, alguna gasolinera con algo, algún supermercado que abre al menos hasta las dos. Aquí no. El domingo está regulado por la Ley de trabajo (LTr): emplear personal en un comercio el domingo requiere autorización especial. Y esa autorización no se concede al Coop de tu barrio.

Las excepciones existen pero son limitadas. Los kioscos y gasolineras pueden abrir. Las farmacias y panaderías en formato pequeño también. Los comercios dentro de las grandes estaciones de tren o aeropuertos, con una condición: si venden alimentación, la superficie no puede superar los 120 metros cuadrados. Por eso en la estación de Ginebra o Zurich encuentras tiendas abiertas el domingo, pero no son supermercados al uso, son formatos reducidos pensados para viajeros. Algunos cantones, sobre todo Ginebra, han presionado políticamente durante años para abrir los comercios el domingo, sin éxito hasta ahora. Migros abrió recientemente un establecimiento automatizado sin personal el domingo, lo que técnicamente cumple la ley.

Lo que acaba pasando es que te reorganizas. El viernes ya compras para el fin de semana. Antes de un festivo largo, en el Migros y el Coop hay algo que en alemán llaman sin rodeos el Hamsterkauf: la compra del hámster. La gente llena el carro como si fuera a nevar durante tres semanas. Al final te acostumbras. Aunque cada vez que tienes un invitado recién llegado de España y se queda sin leche el domingo, te toca explicar todo esto desde el principio.