La primera vez que vas al dentista en Suiza y ves la factura, piensas que se han equivocado

Casi todos los españoles que llevan poco tiempo en Suiza tienen esa historia. Una caries, una limpieza, a veces solo una revisión de rutina. Vas al…

Casi todos los españoles que llevan poco tiempo en Suiza tienen esa historia. Una caries, una limpieza, a veces solo una revisión de rutina. Vas al dentista, la clínica está impecable, el trato es correcto, y cuando te dan la factura te quedas mirando los números convencido de que hay un error. No lo hay. Una limpieza básica puede costarte entre 180 y 280 francos. Un empaste, entre 200 y 500. Una extracción con complicaciones, perfectamente por encima de los 1.000. Y entonces descubres que tu seguro médico, el que pagas a precio de oro cada mes, no cubre prácticamente nada de eso.

La LAMal, el seguro médico obligatorio suizo, no incluye el dentista en su cobertura básica. Solo en casos muy específicos: enfermedades graves de la mandíbula, accidentes que afecten la dentadura, o tratamientos vinculados a otras enfermedades sistémicas concretas. La revisión anual, el empaste, la ortodoncia, la endodoncia: todo a tu cargo. Esto es exactamente lo contrario de lo que la gente espera cuando llega de España, donde el seguro de salud estándar suele incluir algún tipo de cobertura dental básica.

Existe el seguro dental privado, que aquí se llama assurance complémentaire dentaire o Zusatzversicherung Zahn, según el cantón y la lengua. Pero tiene sus propias reglas. Primero, no cubre los tratamientos que ya necesitas en el momento de contratar: todo lo que quede pendiente antes de que pasen los períodos de carencia, a veces entre 3 y 6 meses, es tuyo. Segundo, la mayoría paga un porcentaje del coste, no el total, generalmente el 75-80%, hasta un límite anual de entre 1.500 y 3.000 francos según el contrato. Tercero, si tienes historial de problemas dentales, algunas compañías excluyen coberturas desde el principio o fijan condiciones adicionales.

El resultado es que muchos españoles en Suiza optan por hacerse una revisión anual en España durante las vacaciones, a veces con tratamientos incluidos. Es perfectamente legal, y en el contexto de los precios suizos, el ahorro puede ser considerable. Eso sí, una urgencia aquí no espera a agosto.