En Suiza, las horas de silencio no son sugerencias. Y tu vecino las conoce mejor que tú

Cuando llegas a Suiza y te instalas en un edificio de apartamentos, hay un manual no escrito que nadie te da pero que todo el mundo espera que…

Cuando llegas a Suiza y te instalas en un edificio de apartamentos, hay un manual no escrito que nadie te da pero que todo el mundo espera que conozcas. El ruido es uno de los primeros temas que generan conflicto entre vecinos. No porque los suizos sean especialmente sensibles al ruido, sino porque hay una norma colectiva sobre las horas de silencio que está muy interiorizada y que no entiende de excepciones ni de "hoy es viernes y estamos celebrando algo".

La regla general, con variaciones según el cantón y el reglamento interno del edificio, es que a partir de las 22 horas y hasta las 7 de la mañana no debes producir ruido que moleste a los demás. Eso incluye la lavadora, el lavavajillas, la televisión en volumen alto, la música, y los pasos fuertes en pisos de madera. El domingo tiene su propio régimen: en muchos edificios y municipios, prácticamente todo el día está sometido a restricciones, especialmente para trabajos que impliquen herramientas o maquinaria. Poner un taladro un domingo por la mañana es algo que puede acabar con una nota en el buzón o, en casos reincidentes, en una queja formal a la administración o al propietario del piso.

Hay un elemento que sorprende especialmente a los que llegamos de España o de otros países del sur: la Mittagsruhe, la pausa del mediodía. En muchos edificios suizos existe también un período de silencio entre las 12 y las 14 horas, con las mismas restricciones que por la noche. Llegar a casa, comer, y aprovechar para poner una lavada puede ser suficiente para que el vecino de abajo pase una nota por debajo de la puerta. No es exageración: pasa. Con cierta regularidad.

Lo que más llama la atención a quien lleva poco tiempo en Suiza es que estas normas no se anuncian, se dan por supuestas. Si cuando firmaste el contrato de alquiler te entregaron un Hausordnung, un reglamento del edificio, que está en alemán o francés y que dejaste en un cajón, conviene releerlo. Ahí suelen estar los horarios exactos que aplican en tu edificio concreto. No es burocracia menor: es el documento que define las reglas del espacio que compartes con el resto de inquilinos.