En España el trabajador suele elegir sus vacaciones, normalmente dentro de un período acordado con la empresa. En Suiza la lógica es diferente desde el principio. El empleador tiene derecho a fijar las fechas de las vacaciones, y puede incluso cerrar la empresa entera durante una o dos semanas en agosto, exigiéndote que uses tus días para ese período. Se llama Betriebsferien, o fermeture annuelle en la parte romanda, y en muchos sectores es una práctica habitual desde hace décadas.
El Código de Obligaciones suizo (art. 329c) permite al empleador determinar las fechas de las vacaciones siempre que tenga en cuenta los intereses del trabajador y le informe con suficiente antelación. Lo que la ley no precisa exactamente es cuánto tiempo antes tiene que avisarte, y eso depende de cada convenio colectivo o del contrato individual. En muchos CCT el plazo es de tres meses. En la práctica, hay empresas que lo anuncian con muy poca antelación y técnicamente pueden estar en el límite de la legalidad.
Lo que sí está claro es que si la empresa cierra dos semanas y tú solo tienes ocho días de vacaciones acumulados, no puedes quedar en negativo sin que haya un acuerdo previo. Esos días extra tienen que compensarse: o se pagan, o se aplazan con acuerdo, o se busca otra solución. Lo que no puede hacer el empleador es simplemente deducirte del sueldo los días que no tienes, sin más.
Lo que mucha gente de España no sabe al llegar es que aquí no siempre puedes negociar el mes de tus vacaciones. Si el cierre de agosto está fijado en el convenio o en el contrato, ese es tu período de vacaciones aunque tengas otros planes. Y eso, para alguien que lleva años planificando agosto en casa con la familia, puede ser un choque real el primer año.