La estafa funciona siempre más o menos igual. Te llaman diciendo que son de la policía, que han detectado un movimiento sospechoso en tu cuenta bancaria, que necesitan venir a casa para levantar el atestado. Y mientras hablan contigo, te van haciendo preguntas: cuánto dinero tienes en el banco, si guardas efectivo en casa, qué objetos de valor tienes. Ahí es donde la mayoría no levanta la guardia.
Un jubilado del norte del cantón de Vaud, en mayo, sí lo hizo. Cuando los impostores empezaron con el interrogatorio sobre sus cuentas y sus bienes, entendió lo que estaba pasando. No dijo nada. Colgó, llamó a la policía real y fijó una cita en su domicilio con los estafadores. Cuando llegaron y se fueron con las manos vacías, la policía ya les seguía. Los arrestaron después de una persecución.
Lo que salió durante la investigación es que dos días antes, en Lausana, les había funcionado. Una señora de 90 años les había entregado 10.000 francos. Mismo guión, resultado diferente. El principal imputado, domiciliado en Ginebra, ya tiene condena: pena pecuniaria con suspensión condicional más multa y costas. El cómplice era menor de edad y se juzgará por separado.
El contexto lo dice todo: junio de 2026 fue el mes con más casos registrados desde que hay estadísticas. 640 denuncias en un solo mes. Desde 2022 se han presentado más de 5.000 denuncias por esta estafa en Suiza, con pérdidas que superan los 18 millones de francos. La policía lleva meses avisando. En el norte vaudois, al menos uno lo tenía claro.