Para quien lleva poco tiempo en Suiza, el 1 de agosto suele ser una sorpresa. A las diez de la noche, el país entero se ilumina. Cohetes desde los jardines, desde los tejados, desde la orilla del lago. No hay nada parecido en España. Este año, en muchas partes, eso no va a ocurrir.
Suiza lleva semanas con una sequía severa. Los suelos están secos, los bosques también. La mayoría de los cantones han prohibido ya las hogueras y los fuegos al aire libre. Varios de ellos, entre los que están Vaud, Friburgo, Valais y Neuchâtel, han extendido esa prohibición a los fuegos artificiales, incluyendo los del 1 de agosto. En la Suiza alemana la situación es similar: Lucerna, Schwytz, Zoug, Soleure, Uri, Schaffhouse y otros cantones están en el mismo caso. Las decisiones definitivas sobre la Fête Nationale deben tomarse hacia el 23 de julio, en función de si llueve o no de aquí a esa fecha. A día de hoy, las previsiones no son optimistas.
Lo que muchos no saben es que hay dos tipos de fuegos artificiales el 1 de agosto: los oficiales, que organizan los municipios y que dependen de cada ayuntamiento y de la autorización cantonal; y los privados, que en la mayoría de cantones ya están prohibidos. Si tienes cohetes en casa pensando en lanzarlos en el jardín o en el patio, en muchos cantones ya estás infringiendo la ley. Y si el tiempo no mejora, los oficiales también pueden caer. El nivel de peligro de incendio forestal está en el máximo histórico para esta época del año.
El Parlamento federal también acaba de aprobar prohibir en toda Suiza los petardos que solo hacen ruido sin efecto visual, independientemente del tiempo que haga. Con la sequía, con las temperaturas y con los bosques en ese estado, el 1 de agosto de 2026 tiene muchas papeletas para ser el más silencioso de los últimos años.