Aldi prometió que un salmón bio sería "permanentemente más barato". Nueve meses después el precio había subido. El SECO le envió un aviso formal

El año pasado Aldi lanzó una campaña publicitaria anunciando que un filete de salmón bio de 200 gramos pasaría de 8,49 a 6,99 francos. Y así fue…

El año pasado Aldi lanzó una campaña publicitaria anunciando que un filete de salmón bio de 200 gramos pasaría de 8,49 a 6,99 francos. Y así fue durante unos meses. Luego bajó a 6,89. Pero menos de un año después, el mismo producto costaba 7,45 francos. El Secretariado de Estado para la Economía (SECO) considera que anunciar una bajada de precios como "duradera" o "permanente" y luego subirlos puede infringir la ley federal contra la competencia desleal (UWG). Aldi recibió un aviso formal. El SECO se reserva el derecho de iniciar acciones legales.

La respuesta del supermercado fue la habitual: que los precios alimentarios fluctúan según el mercado, que el precio actual sigue siendo inferior al original. Todo cierto. El problema jurídico es la palabra "permanentemente" en la publicidad. En lenguaje legal suizo eso significa sin fecha de caducidad, no "durante unos meses hasta que nos convenga volver a subir". No es solo Aldi: hace unos meses el SECO ya había intervenido con Coop y Migros por etiquetas de descuento donde la letra pequeña era casi invisible y los requisitos de compra mínima no estaban claros. Coop ha cambiado su diseño desde entonces.

Esto tiene un ángulo práctico directo para quien compra en Suiza. La protección legal del consumidor existe, pero hay que saber usarla. Si un supermercado anuncia una oferta con términos como "permanentemente más barato" o "precio definitivo" y luego lo sube, puedes contactar con el SECO a través de seco.admin.ch. No garantiza nada automáticamente, pero el organismo tiene competencia real para investigar y exigir cambios. La mayoría de la gente no sabe que ese canal existe, y eso mucha gente lo descubre demasiado tarde.

Aldi en Suiza es un caso peculiar. En Alemania es la referencia de lo barato. En Suiza no termina de encajar del todo: más caro que en Alemania, más barato que Migros, pero con una estrategia publicitaria agresiva que a veces genera este tipo de roces con las autoridades. La teoría del precio permanentemente más bajo es muy bonita hasta que aparece el precio nuevo en la etiqueta.