La selección suiza acaba de completar su concentración de cara a la Copa del Mundo 2026. El torneo empieza en junio, en Estados Unidos, Canadá y México, y para los españoles que vivimos en Suiza, la situación es la que es: tienes dos selecciones para seguir. Técnicamente. Porque en los pasillos del trabajo, en la cafetería o en el grupo de WhatsApp del edificio, nadie te deja en paz cuando hay partido de ninguna de las dos.
Lo que no siempre se anticipa es que el fútbol aquí se vive de manera distinta a España. Los suizos son aficionados, pero lo expresan a otro ritmo. En los bares de barrio, en las Badi, hay un entusiasmo que se nota pero que no se desborda de la misma manera. Cuando la selección marca, la gente celebra, pero el vecino de arriba no llama a la policía. Es otro formato.
Para los que tienen raíces en España, estos mundiales generan conversaciones que revelan bastante sobre el grado de integración de cada uno: hay quien tiene claro que siempre España, hay quien dice que en Suiza vivo y aquí pago mis impuestos, y hay quien pone las dos banderas en la ventana y que la pelota decida. No hay una respuesta correcta. Lo que sí hay es que junio va a dar para mucho, dentro y fuera del campo, y que más de una conversación en la oficina va a empezar con "¿viste el partido?".