Hans Kölliker tiene 99 años, vive en una residencia en el cantón de Berna desde hace tres años, sale a pasear por el bosque y lleva personalmente sus facturas. Así que cuando vio que su cuota mensual de cuidados había pasado de 364 a 1.092 francos de un mes para otro, fue directamente a preguntar qué había pasado. La respuesta que le dieron: un "seguimiento de hidratación". El personal nota que no bebe suficiente y le recuerda que tiene que hacerlo cuando pasa por su habitación. La dirección se encoge de hombros y culpa a una actualización del software de facturación.
Lo que ilustra este caso es cómo funciona el sistema de cuidados en los EMS suizos. Las tarifas no son fijas: se calculan según el nivel de dependencia del residente, valorado a través de una escala estandarizada. Cada vez que se detecta una necesidad de asistencia adicional, el sistema puede reclasificar automáticamente ese nivel y generar un salto de factura importante. En teoría todo está reglamentado, en práctica los errores o reclasificaciones injustificadas pasan, y no siempre hay alguien que los cuestione.
Lo que conviene saber si tienes o tendrás que gestionar la entrada de un familiar en una residencia suiza: la factura mensual tiene varias partes (alojamiento, manutención, cuidados), y la parte de cuidados está sujeta a revisión periódica. Una parte la paga el residente, otra la caja de enfermedad y otra, según la situación financiera, el cantón a través de la ayuda social. Si la factura sube de golpe, se puede y debe pedir una justificación detallada por escrito. Hans Kölliker ya ha dicho que no tiene intención de dejarlo pasar.