Cuando alguien empieza a trabajar en Suiza y el contrato menciona un "bonus" o una "gratificación" de fin de año, muchos dan por hecho que es algo parecido al 13° sueldo. Firmado, acordado, garantizado. Pero no funciona necesariamente así.
El 13° sueldo es parte del salario. Si está en el contrato o en el convenio colectivo aplicable, el empleador está obligado a pagarlo sin excepción. Si dejas el trabajo a mitad de año, te corresponde la parte proporcional según los meses trabajados. No hay margen de maniobra para el empleador.
La gratificación es otra cosa. Es un pago que el empleador decide según criterios que puede fijar él mismo: resultados de la empresa, rendimiento individual, o simplemente que el año haya ido bien. Si el contrato especifica que el importe es "discrecional" o depende del beneficio de la empresa, no existe obligación de pago en los mismos términos. Lo que sí reconoce la jurisprudencia suiza es que, si esa gratificación se ha pagado tres años seguidos de forma incondicional, empieza a considerarse un derecho adquirido. Hasta ese punto, hay poco que reclamar.
El problema concreto: bastante gente en Suiza firma contratos donde lo que parece un 13° sueldo es en realidad una gratificación discrecional. En diciembre llega la sorpresa. Para entonces, a veces, ya es demasiado tarde para hacer algo al respecto.