Debajo de tu edificio en Suiza probablemente hay un bunker. No es broma, es la ley.

Muchos españoles que llevan años viviendo en Suiza lo descubren por casualidad: la puerta metálica reforzada en el sótano, el cuarto con paredes…

Muchos españoles que llevan años viviendo en Suiza lo descubren por casualidad: la puerta metálica reforzada en el sótano, el cuarto con paredes gruesas y ventilación especial que nadie usa para nada. Es el "abri de protection civile", el refugio atómico. Y no es una rareza: Suiza tiene capacidad de refugio para más de nueve millones de personas, prácticamente toda su población. Es el único país del mundo con esa cobertura.

La Ley federal sobre la protección de la población y la protección civil (LPPCi) obliga desde los años sesenta a que toda construcción nueva de cierta envergadura incluya un refugio homologado. El Estado puede dispensar de la obligación de construir uno propio si la zona ya tiene capacidad suficiente en instalaciones colectivas, pero la lógica es siempre la misma: cada habitante debe tener una plaza asignada. Las comunas son responsables de que eso se cumpla.

El interior de estos refugios tiene un aspecto muy funcional: puertas de acero de varios centímetros de grosor, filtros de ventilación contra agentes químicos o radiactivos, reservas de agua, equipos básicos de comunicación. En teoría, están pensados para resistir una onda expansiva y mantener a las personas vivas durante días sin acceso al exterior. En la práctica, en tiempos de paz son trasteros o archivos del edificio, que es lo que la mayoría de propietarios hace con ellos.

Esto viene de la Guerra Fría, y Suiza nunca lo desmontó. Mientras otros países europeos liquidaron sus planes de protección civil en los años noventa, Suiza los mantuvo. Con la guerra en Ucrania y el aumento de tensiones geopolíticas desde 2022, el país revisó y actualizó los planes de uso. Si algún día recibes una circular de tu municipio sobre "protección civil" o te asignan un número de plaza en un refugio, ya sabes exactamente de qué va.