La primera ola de calor que pasa en un piso suizo suele ser una revelación. El edificio está perfectamente aislado para el invierno, las ventanas son herméticas, y el calor entra durante el día y no sale por la noche. En España, sería normal poner un split o al menos un aparato de ventana. En Suiza, no es tan sencillo.
Los aires acondicionados portátiles con tubo de evacuación no requieren permiso del propietario si no modifican el inmueble, pero sacar el tubo por la ventana puede considerarse una "modificación del uso normal" según el Código de Obligaciones suizo (CO, art. 257f), lo que pone a muchos inquilinos en una zona gris. Los aparatos fijos de tipo split, que implican perforar una pared exterior o instalar un compresor en fachada, requieren explícitamente la autorización del propietario y, en algunos municipios, también un permiso de construcción por el impacto visual o acústico. En zonas protegidas, puede estar directamente prohibido.
La normativa varía por cantón y municipio. Ginebra y Zúrich son más restrictivos con las instalaciones exteriores por criterios estéticos y de ruido. En algunos reglamentos de edificio (Hausordnung o règlement de maison) está expresamente prohibido instalar cualquier aparato visible desde el exterior. Y si instalas algo sin permiso que provoca un conflicto o un daño, eres tú quien responde.
La alternativa más usada en Suiza sigue siendo la ventilación cruzada nocturna: abrir por dos lados opuestos del piso cuando la temperatura exterior baja por la noche. Funciona mejor de lo que parece si el piso tiene dos fachadas. Para pisos orientados al sur sin circulación de aire, el verano es directamente otro problema.