En Suiza, los contratos de trabajo pueden incluir una cláusula que te prohíbe trabajar para la competencia durante un tiempo después de dejar la empresa. Se llama "prohibición de concurrencia" (en francés, "clause de non-concurrence"; en alemán, "Konkurrenzklausel"), y está regulada en los artículos 340 a 340c del Código de Obligaciones suizo. Lo que muchos no saben es que esta cláusula tiene límites legales precisos, y que no siempre vale lo que pone en el papel.
Para que la cláusula sea válida, deben cumplirse varias condiciones. Primero, tiene que estar firmada por escrito: una cláusula verbal no existe en Suiza. Segundo, el empleado debe haber tenido acceso real a secretos comerciales o a la clientela de la empresa, de forma que pasar a la competencia pueda causar un perjuicio real al empleador. Si trabajabas en un puesto sin contacto con clientes ni con información sensible, la cláusula puede impugnarse. Tercero, la duración y el alcance geográfico deben ser proporcionados: la ley suiza fija tres años como máximo, y los tribunales suelen reducir plazos que consideran excesivos.
Lo que más sorprende a los que no lo saben: si es el empleador quien te despide sin causa válida, la prohibición de concurrencia cae automáticamente. Esto está en el artículo 340c CO. Lo mismo ocurre si tú te vas por causa justificada, por ejemplo, porque el empleador ha incumplido el contrato de forma grave. En la práctica, muchas cláusulas de no competencia que parecen blindadas dejan de serlo en el momento en que el empleador da el primer paso en falso. Hay quien descubre esto demasiado tarde, cuando ya ha aceptado un trabajo de menos por miedo a una cláusula que en realidad no le aplicaba.