En Suiza no puedes poner la lavadora cuando quieras. Y hay vecinos que esperan que lo sepas.

Una de las primeras sorpresas al vivir en un piso suizo es darse cuenta de que los ruidos no son todos iguales a todas horas. Existe un sistema, a…

Una de las primeras sorpresas al vivir en un piso suizo es darse cuenta de que los ruidos no son todos iguales a todas horas. Existe un sistema, a veces implícito y a veces escrito en el contrato de arrendamiento, que define cuándo se puede hacer ruido y cuándo no.

La norma general en la mayoría de edificios: silencio a partir de las 22h, y no retomarlo antes de las 7h entre semana. Los domingos son diferente. En muchos edificios, la lavadora, el aspirador o cualquier herramienta están directamente prohibidos todo el día. No es ley federal: es el reglamento del edificio, llamado "règlement de l'immeuble" en francés o "Hausordnung" en alemán. Y varía de un bloque a otro. Algunos permiten lavar hasta las 21h, otros hasta las 20h. Algunos añaden una pausa obligatoria al mediodía entre las 12h y las 13h.

Si firmaste el contrato sin leerlo entero, probablemente lo descubrirás cuando aparezca una nota debajo de la puerta. En Suiza esas notas llegan rápido y son perfectamente formales. Cuarenta minutos de aspiradora fuera de horario pueden generar una queja escrita. No siempre, pero ocurre con más frecuencia de lo que imaginas.

Lo que más sorprende a quien viene de España no es la norma en sí, que tiene su lógica, sino la velocidad de respuesta y el nivel de formalidad. En España este tipo de cosa se resuelve con una conversación en el pasillo o directamente no se resuelve. Aquí hay quien tiene muy claro que el reglamento existe para todos, y que cumplirlo forma parte del contrato no escrito de vivir en comunidad. No es hostilidad. Es solo que el estándar de convivencia parte de un punto diferente.