41 noches de ladridos, un cubo de agua helada en noviembre y una multa de 2.000 francos

Una señora de 81 años en el cantón de Schwyz dejó ladrar a su perro 41 noches seguidas a partir de julio de 2025. Cuando su vecina le reclamó, la…

Una señora de 81 años en el cantón de Schwyz dejó ladrar a su perro 41 noches seguidas a partir de julio de 2025. Cuando su vecina le reclamó, la respuesta fue un cubo de agua fría en pleno noviembre. La justicia la condenó por voies de fait y por múltiples infracciones a la ley cantonal sobre perros: 2.000 francos de multa más 700 de costas procesales. Si no paga, 20 días de prisión. Y el perro sigue ahí, presumiblemente.

El Código Civil suizo dice que "cada uno debe abstenerse de todo exceso en detrimento de la propiedad del vecino". Es una fórmula bonita que no resuelve nada por sí sola. No existe un límite en decibelios para los perros en Suiza. Los jueces evalúan caso por caso: cuántas horas, a qué hora de la noche, durante cuántos días, qué impacto real ha tenido. Para poder actuar, hay que documentar: un diario de los episodios con fecha y hora, testimonios de otros vecinos si los hay. Sin pruebas, el procedimiento va poco lejos.

Con los gatos es todavía más complicado. Que el gato del vecino pase por tu jardín se considera normal y hay que tolerarlo. Si causa daños regularmente, el propietario puede ser responsable en teoría, pero ganar un juicio es raro. El año pasado, alguien que tiró piedras para espantar a unos gatos ajenos fue condenado por "exposición a un estrés innecesario y atentado a la dignidad animal". En Suiza, atacar la dignidad de un gato tiene consecuencias legales. Atacar a la vecina con agua también, aunque tarda un poco más en llegar la sentencia.

Cuando el conflicto escala a amenazas o agresiones físicas, ya es asunto penal: la denuncia hay que presentarla en un plazo máximo de tres meses desde el hecho. Antes de llegar a eso, la mediación siempre se recomienda, no porque funcione siempre, sino porque ganar un juicio no cambia el hecho de que sigues viviendo al lado de la misma persona.