En Suiza hay tres capas de seguros que pueden afectar a un inquilino, y confundirlas puede dejar un agujero importante en el momento menos esperado. La primera es el seguro del edificio, obligatorio en la mayoría de cantones pero a cargo del propietario, no del inquilino. Cubre las paredes, la estructura y los elementos fijos de la vivienda. Lo que hay dentro del piso, tu sofá, tu ordenador, tu ropa, no existe para ese seguro.
La segunda capa es el seguro de contenido del hogar (assurance ménage o inventaire du ménage), que cubre tus pertenencias personales frente a incendio, robo, daños por agua o catástrofes naturales. No es obligatorio a nivel nacional, pero si tu piso es pasto de las llamas o alguien te entra a robar y no tienes este seguro, la pérdida es tuya al cien por cien. La tercera es la RC privada (responsabilité civile), que cubre los daños que tú causas a terceros: rompes las gafas de un vecino, derramas agua por un descuido y se estropea el piso de abajo, o tu hijo le pega un balonazo a algo caro. La RC no cubre los daños que sufres tú, solo los que provocas.
El problema habitual es que las compañías de seguros venden ambas, ménage y RC, combinadas en un solo contrato, lo que hace creer que son la misma cosa. No lo son. Y hay otro error frecuente: muchos inquilinos creen que el edificio "ya está asegurado" y que eso les protege. La cobertura del edificio es para el edificio, no para lo que guardas dentro. Puedes tener las dos coberturas con compañías distintas si te conviene económicamente, aunque la oferta combinada suele tener un precio razonable. Lo importante es entender qué cubre cada una antes de necesitarlas.