El Consejo Federal lanzó el 15 de abril una consulta sobre una reforma significativa de la Lex Koller, la ley que regula la compra de inmuebles por parte de extranjeros en Suiza. El proyecto, que estará abierto a comentarios hasta el 15 de julio, propone restricciones considerablemente más duras para los ciudadanos de países ajenos a la UE y la AELE: tendrían que solicitar un permiso individual antes de comprar una primera residencia, y si abandonan Suiza estarían obligados a vender el inmueble en un plazo de dos años. Además, desaparecería la posibilidad de adquirir inmuebles comerciales con el único objetivo de alquilarlos.
Para los españoles, la respuesta directa es que esta reforma no os afecta: como ciudadanos de la UE, seguís estando exentos de las restricciones de la Lex Koller para la compra de vivienda principal. Pero el contexto importa. El gobierno suizo justifica estos cambios como respuesta a la presión sobre el mercado inmobiliario, donde los precios de compra han subido más de un 20% desde principios de 2024. Si el mercado de compra para no europeos se complica aún más, la demanda de alquiler seguirá creciendo, y eso es algo que nos afecta a todos los que vivimos aquí.
Lo que sí conviene vigilar es el efecto indirecto: empresas multinacionales que compraban pisos para alojar a directivos extranjeros de terceros países ya no podrían hacerlo bajo los mismos términos. Eso deriva más demanda hacia el alquiler privado en zonas como Zúrich, Ginebra o Basilea, que ya son suficientemente complicadas. No es alarmismo, es aritmética de mercado.